domingo, 8 de abril de 2012

Cristales

Cristales somos, de punta roma, con los años. Limados por el viento de cada hora respirada, en cada sobresalto nos dejamos un latido. Descontamos.
Cristales parciales donde un pedazo nos reconoce y el siguiente nos espanta. Cristales rotos, lo que queda de un mensaje que un día lanzamos al mar. Nunca hubo respuesta.
Cristales preciosos, diamantes de niños hundidos en la arena. Prismas de tornasol. Bienes preciados en la estanteria. Nuestra primera grandeza.
Cristales son tus ojos, antes brillantes, siempre reflejo, espejo donde yo me encuentro todo. Cristales empañados que mis dedos secan cuando les azota la tormenta.
Cristales son las esperanzas a lo lejos. Los lugares que están allí para incitarnos al viaje. El hómbre nació nómada y sedente se muere su alma de Universo Cristal.
Cristales los mares que brillan hoy en calma, púrpuras en las ondas que deja la barcaza, cristales las migas de sal en tu piel al emerger del fondo. Cristal tu boca entreabierta, cristal mi deseo de besarte, de tenerte, de dejarme, de vencerme, de no luchar.
Cristal este cielo sobre nuestras cabezas, esta humedad rugosa bajo nuestra espalda. Esa hormiga entre las montañas de nuestros dedos entrelazados, esa gota resbalando hacia tu ombligo antes de desbordarse.
Cristales de colores que ciegan lo que nunca dejamos de ser. Yo respiro, aún. Tú respiras, todavía. Caminamos juntos mientras cae la tarde. Me abrazas, acaricio tu pelo. Cristal es el susurro tranquilo, por una vez, de mi corazón.

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