martes, 10 de enero de 2012

Encrucijadas

Me gustaría ser como tú.
¿A qué te refieres?
Ya sabes, hacer lo que quieres, ir a dónde quieres, sin dar explicaciones. Como haces tú.
Ya, y eso ¿porqué?
Porque pareces feliz.
Tú también lo pareces, y no eres como yo.
Pero tú eres libre.
¿Qué es ser libre? No, no me contestes. No podemos saberlo, ninguno de los dos.

Inventamos mundos para vivir en ellos, mundos paralelos que imaginamos a nuestra medida, habitados por nuestros héroes a los que sólo queremos parecernos mientras habitamos esas calles imaginarias, efímeras, calles con edificios construidos con ideas románticas, comedias amorosas, poemas grandilocuentes y música de cámara. Siempre nos gustó ver llegar al chico de la película en su Harley, sin casco, con el pitillo sin boquilla colgando del labio y alejarse por una carretera desierta con la chica abrazada a su cintura y la cabeza de pelo ondulante apoyada en el hombro. No nos gusta imaginar a dónde conduce esa carretera, ni nos cuentan lo que pasa después, cuando la pista se acaba y la moto se aparca. Cuando la chica decide que hay que ir a hacer la compra, cuando llega el tipo de las facturas, cuando ya no hay nadie que te vea. Los héroes no pueden mancillarse con la rutina. Están condenados a ser siempre lo mejor de si mismos. De todos y de nadie, y de ellos mismos menos que de nadie.

No quieres ser como yo. Sólo quiere creerlo. Hazme caso. Vete a casa y pon esa película otra vez. No te gustará ver cómo envejezco solo, con ese silbido al final de mis bronquios y esta mirada llena de polvo. lárgate ahora y sueña conmigo, joven aún, capaz de todo, lleno de palabras emocionantes, hazlo antes de que el silencio me seque la garganta, antes de escuchar ese gemido animal que sólo oirás por las noches, el mismo lamento cada noche: si hubieras sido más valiente, más capaz.
Sigue tu propio camino y elige tus propias encrucijadas. Escucha si quieres los consejos, pero no demasiado. Las voces de la experiencia a veces solo son el eco de cosas amargas. Está bien la ruta, pero también está bien la casa; es buena la soledad, pero sobretodo lo es si es acompañada. Suenan geniales los discursos y los asertos, pero sólo si tienes oídos en los que sembrar. Los acantilados son hermosos pero si das un paso más te estrellas. Las olas son bellas pero no se pueden cavalgar sin bridas.

No digas eso. No eres tú.
Sí, lo soy. Y también el otro. Todos a la vez, un laberinto del que ya no puedo, ni quiero salir. Hame caso, escapa ahora que puedes, olvida las telarañas de palabras, las mentiras de los besos que son para siempre pero solo duran hasta el siguiente, los amores eternos que se van en cuanto aparece el miedo, las verdades eternas que se quiebran cuano sospechas que vas a morir. El éxito, el fracaso, la victoria y la derrota, la verdad y la mentira, la coherencia y la confusión, todo eso lo has de vivir a veces al mismo tiempo, y no te pienses loco ni cuerdo. Sólo eres un ser humano que buscando sin saber lo que busca se ha perdido. Nada especial, pero Nada menos.
Miente si has de mentir, pero no olvides no mentirte al menos a ti mismo. O también tú acabarás siendo un héroe con los pies de barro, una esfinge de yeso.

1 comentario:

  1. Los heroes nos ayudan a soñar, pero con el tiempo descubrimos que los heroes se hacen en el camino y en el se hacen frágiles y vulnerables.

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