lunes, 26 de septiembre de 2011

Te sigo buscando



Mordemos la oportunidad cuando te dicen, ey, chico, es tu momento. Sí, la mordemos, y lo hacemos con ferocidad. Parece que algunas puertas se entreabren para mostrarte el brillo al otro lado, ¿lo ves, lo intuyes? Ahí está el paraíso, venga, chico, salta, ¿porqué te lo piensas?¿porqué dudas? O es ahora, o es nunca. Eso te dicen, y tus oídos, dóciles, sienten la tentación de escuchar, y tus labios, cobardes, tienen la intención de murmurar amén.

Pero entonces, ese día que llueve y te coge sin paraguas, como casi siempre en la vida, que te coge todo desprevenido, la ves allí, al otro lado de la acera, bajo la marquesina del autobús. Una chica que ya no cuenta sus años con alegría, que hace tiempo renunció a convertir su pelo revuelto en algo parecido a la docilidad. Fuma y no le importa que las gotas de agua le puteen el cigarrillo.

Ella tiene una historia que contar. La Historia que tú sigues buscando, lo ves en sus ojos pardos que te miran con benevolencia, lo sientes en su frente que no ofrece dudas. Ella tiene esa historia que tú buscas desde que empezaste a escribir.

Llega el autobús y las puertas se abren. Se apoya en el estribo y se impulsa hacia arriba, y antes de que las puertas se cierren, las puertas de verdad, se vuelve a mirarte, y te quedas ahí quieto, como un idiota, persiguiendo la luz oscura de ese iris desconocido.

Te sigo buscando, seas quien seas. Y el día que te encuentre me sentaré junto a tí, sin importarme lo que me puedan decir. Sé que tú me andas buscando, así que no nos queda más que esperar que el destino cierre su lazo.

Y aunque pasen los años, y aunque se abran esas puertas que brillan detrás, y aunque los halagos quieran doblarme y los fracasos quieran romperme, no volveré a desconfiar de mi mano. Te escribiré una y otra vez, de mil modos, de mil formas, de mil tamaños, y siempre serás tú en mis historias, y lo serás una y otra vez, hasta que te encuentre. Y sólo entonces sabré que valió la pena una vida de letras, soñando por encima de mis sueños, para elevarme sobre mí.

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