miércoles, 1 de agosto de 2012

Yo CREO

Creo que los errores no sólo sirven para aprender, también para volver a equivocarse, para cometerlos una y otra vez. Porque los errores me hacen imperfecto y me enseñan el límite de mi mismo.
Creo que tenemos derecho a ser felices. Pero acaso primero debemos merecer ese don, y saber en qué consiste tal cosa.
Creo que un padre siempre perdonará el daño que le hace un hijo porque antes también él lo infringió y esa herida, incurable ya, sigue sangrando en su interior.
Creo que los años no me hacen más sabio, sólo más viejo.
A veces creo que hay un Dios en esta locura. A veces, en cambio, creo que la locura no necesita nigún Dios para existir.
Creo que hay hombres que son buenos sin saberlo, y que su bondad fluye en ellos como el aire a través de sus pulmones.
Creo que hay hombres cuya maldad es un cáncer que hace tiempo les devoró por dentro, y ahora muertos sólo aspiran a ser pandemia y contagiar su enfermedad.
Creo en lo que escribo, porque no lo dicta mi mente, siempre débiil, y cobarde, y manipulable e impresionable; es el instinto quien guía mi mano, es el corazón que me grita a borbotones que me dice las palabras.
Creo que el alma del ser humano es su mayor tesoro. Y que la mente es su mayor esclavitud. Y que la lucha entre lo uno y lo otro sólo termina cuando miras al cielo o la inmensidad de un horizonte. Entonces creo que somos el viento, lo creo de verdad. Y una hoja a la deriva, y un paso sobre un charco, y una bicicleta rodando entre la pinaza.
Creo que soy valiente, menos cuando soy cobarde, que es casi siempre.
Creo que soy honesto, menos cuando soy egoísta, que es la más de las veces.
Creo que sería capaz de amarte si dejara de odiarte.
Creo que algún dia sabré en lo que creo.
Y entretanto, creo que esta noche soy capaz de abrirme camino en este laberinto.

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