miércoles, 25 de mayo de 2011

Una buena Pregunta




Lo bueno de no esperar demasiado de las cosas o de la gente, de ir por la vida con las manos en los bolsillos y silbando es que de vez en cuando, además de un buen batacazo, te encuentras con sorpresas muy agradables.

Eso me pasó hace un poar de días. Me invitaron a una entrevista en la radio, una radio local, de poca audiencia, sin muchos medios pero con un equipo de gente que, aunque muy joven, le pone toda la carne al asador, con esa desvergüenza maravillosa que da el sentarte entre amigos a charlar de lo que te interesa...Y para allá que me fui, sin saber lo que me iba a encontrar pero sin esperar nada, con las manos en los bolsillos y silbando, preguntándome si me iba a dar otra hostia como alguna que me he llevado.

Fue una experiencia extraordinaria, lo pasé genial, buen ambiente, preguntas sin guión, directas, honestas...pero lo mejor llegó hacia el final.

Un chico de 19 años, que está empezando periodismo me hizo una pregunta que me clavó en el sillón -¿o era una silla? -.

-Oye, Víctor, ¿Tú crees que tu novela, La Tristeza del Samurái, es un libro que puede leerse más de una vez pasado un tiempo desde la primera lectura?

Nadie me había preguntado eso todavía, en ninguna otra radio, ni en la prensa, ni en la tele.

Y la verdad es que eso me hizo pensar. Cuando llegué a casa me senté en mi biblioteca, es una biblioteca modesta, pero que me acompaña y va creciendo desde hace más de treinta años, acaricié con la mirada los lomos de mis queridos libros y me pregunté cuántos de ellos había vuelto a visitar después de haberlos leído la primera vez. Pocos, muy pocos, apenas una docena.

Un libro es el fruto de un momento, nos llega en un instante y ocupa un tiempo en nuestro pensamiento, pero terminamos por olvidar sus matices, los diálogos, las descripciones que nos han hecho disfrutar. En el mejor de los casos recordamos el nombre de algunos personajes, y una cierta sensación de si nos gustó o no, una idea vaga de lo que trataba. En ocasiones, ocurre que un libro que nos ha impactado es recuperado al cabo de los años y su lectura ya no nos transmite las mismas sensaciones de antaño y sentimos una cierta desilusión, como al besar a alguien que una vez amamos pero que ya no ocupa nuestro corazón con aquella intensidad.

Muy pocas veces ocurre que un libro nos acompañe a lo largo de nuestra vida, que siempre esté cerca, a mano, que recurramos a él de tanto en tanto, que siga emocionándonos con el paso de los años y el cambio de nuestras circunstancias vitales.

Pensé unos segundos lo que debía contestarle al locutor punzante, lo pensé sinceramente, antes de contestarle.

- Me gustaría creer que sí, que la Tristeza del Samurái puede leerse a lo largo de una vida varias veces, y que siempre tendrá algo que decirnos.

Ahora pienso en mis viejos libros, que me hicieron tan feliz y que yo olvidé. Me siento en deuda con ellos, y pienso que ojalá La Tristeza encuentre un lector que nunca la olvide.

¿No es esa la inmortalidad de la que hablan los escritores?

2 comentarios:

  1. No sé si una segunda o tercera lectura o más.. harán que enfoque la historía de la novela desde otra perspectiva. Pero si tengo claro, que cuando relees un libro, aprecias matices que se habían pasado por alto en una primera lectura.

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  2. Des de luego, que si el libro es la mitad de profundo que tu "respuesta", me leeré, y volveré a releer el libro infinitas veces seguro.

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