martes, 28 de septiembre de 2010

A las puertas de la Huelga


Ya nada es como antes, lo sabemos. Ni siquiera las huelgas. A las puertas de un parón que debería servir para hacer reaccionar al gobierno, veo y palpo el desencanto entre los trabajadores.

Ya no estamos enfadados, nuestra capacidad de indignación está machacada después de tres años muy duros. Simplemente tenemos miedo, estamos desanimados, pensamos en nuestros hijos, en cómo pasaremos el mes, en qué comeremos mañana. Las proclamas sindicales llegan tarde. No creemos en ellos, nos han traicionado. Tampoco creemos en los políticos, nunca fueron de los nuestros. Leemos la prensa, escuchamos a los rufianes a sueldo de la opinión "pública" y sólo sentimos rabia, impotencia y soledad. Nos han pasado por encima los zapateros, rajoys, montillas, mas, botín, etc...Y vemos cómo nada va a cambiar a partir de mañana.

Pero desde aquí quiero rebelarme contra esta realidad que nos aplasta. Quiero decir que las cosas que siempre nos importaron nunca estuvieron en manos de esos especuladores y vendidos. Siguen en nuestro poder: el amor de los nuestros, la fe en nosostros mismos, la esperanza, la lucidez, nuestros amigos, nuestros padres, nuestros hijos. No estamos solos aunque quieran aislarnos y convencernos de que "esto es lo que hay". Mirad bien: a nuestro alrededor hay un montón de manos que entrelazan sus dedos para protegernos. Siempre hay un vecino que te ayudará, un amigo que se preocupará por tí, que te dará cobijo y fe, que te ayudará a luchar, a seguir adelante.

Cuando esto pase, que pasará, no olvidemos la lección: otra vida es posible, es necesaria. Tenemos que aprender a quitarnos las cadenas de banqueros y políticos, créditos, hipotecas, vacaciones y absurdidades que ya no necesitamos. Volveremos a valorar a nuestros mayores, a nuestros conocidos, el valor del trabajo, de pensar sin ver tanta televisión, ya no creeremos a pie juntilla lo que nos digan los periódicos, pensaremos muy bien a quién votar para que nos represente, pensaremos muy bien qué consumir y qué se hace con nuestro dinero, qué clase de mundo dejaremos a nuestros hijos, cuidaremos el medio ambiente. Volveremos a ser felices con menos, y eso nos liberará, ya no podrán seguir con su pie en nuestro cuello porque no necesitaremos más lo que nos ofrecen.

Con este deseo inicio mi blogg, aunque muy pocos me creerán. Con la esperanza de que después de esta huelga, realmente algo empiece a cambiar en nuestro interior.

Buenas noches, y suerte.

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