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domingo, 26 de octubre de 2014

Demasiado tarde.


A veces las horas son lentas como bueyes fatigados. Tiran hacia adelante con un silencio resignado. Puedo tender la mano y hundir los dedos en su masa pegajosa. Los minutos son un goteo subterráneo, deseando que pasen. Apago la televisión y durante un instante parece que respiro mejor. El horizonte sigue ahí, las mismas montañas, y el aire se lleva los augurios, las tarjetas opacas, las excusas, las maldades, los cinismos incontables, inacabables, la absoluta desvergüenza de un país –todo los países de este país – que hace tiempo perdió el norte y el sentido en manos de una élite que hizo del rancho su coto, con desfachatez, hondura y convicción de que robar, mentir, manipular es un derecho divino destinado a los elegidos.

Nunca hubo guillotina en España. Y con ello quiero decir que jamás llegaron aquí los aires de revolución que terminó en Francia con el Absolutismo. Tampoco conocimos revolución industrial. Aquí pasamos del secano y el rostro cetrino a las revoluciones pequeño burguesas de gente mezquina con objetivos mezquinos: los clientelismos, la familia, el beneficio inmediato, el bienio, el servilismo con el fuerte y la crueldad con el débil. ¿Para qué sirvieron los derramamientos de sangre, las erupciones de ira colectiva? Desfogues que en nada quedaron. Ardieron muchas cosas, se barrieron las cenizas y volvieron a construirse las mismas.

La Cultura. Esa necesidad de viento vivificante, apenas penetró jamás en las rancias mansiones del Poder. Folklorismo y jolgorio, claqueo y bufones. De eso, España siempre estuvo servida. Grandes artistas de corte, paniaguados silenciosos o aquiescentes. Y la envidia, y la misoginia, y la confabulación. Y el yo contra todos y todos contra mí. Eso también. Pocas alegrías, pocas primaveras donde creciera algo que pudiera sobrevivir al siempre seguido invierno.

Andamos ya hacia la primera quincena del segundo milenio y nos dicen que la crisis se acaba, y se irá acabando más rápido cuanto más se acerquen las elecciones. Y un mes antes, España será el Paraíso donde cualquier hijo de bien querría beber. Un vergel de virtudes, un loar de méritos propios, ciertos, inventados, manipulados. Los parados serán residuales y como residuos serán escondidos en las estadísticas. Los mutis serán gritos acusatorios contra cualquier hereje que se atreva a ensombrecer la felicidad del Pueblo con verdades incómodas. Con suerte, habrán cambiado un Bárcenas por otro, un ERE por otro, un sindicato por otro. Caras nuevas de dentífrico brillante pero la misma mirada huidiza, palabritas en cascabel para escupir el mismo veneno, y cuotas de mujeres guapas y a poder ser modernas. Silencios administrativos y dejemos actuar a la Justicia, proverbial en la rapidez, no es cierto? Casi tanto como esos jueces desplazados, silenciados, qué curioso, cada vez que quisieron meterle mano a lo inasible, Gürteles o Blesas de turno. Y a todo esto, que un ex presidente amenace en sede parlamentaria a los diputados con hacer “caer” los nidos y que estos guarden silencio, en plan siciliano, y que ese ex presidente reciba una pensión de 14 pagas anuales, porque “le corresponde”. Tal vez le correspondería una respuesta combativa y definitiva de la Justicia, ya que no puede esperarse de su partido, demasiado embarrado en esas arenas movedizas de la nueva Patria. O puede que debamos volvernos hacia ese gran ministro que, otrora adalid de la “derecha civilizada” hoy se retira, humillado y abandonado por los que nunca le quisieron con una pensión vitalicia (y no es que el hombre esté en la indigencia o al borde de la muerte) de 8.000 euros al mes. Que haya personas a las que se les niega una miserable ayuda de 450 euros mensuales aduciendo mil y una estratagemas barriobajeras, le falta un sello, un papelito, venga el mes que viene. Poco importa que ese ministro diga que los problemas de su hijo sean problemas “familiares que se resuelven puertas adentro” o que esa otra vocecita tan dada al exabrupto y el chiste imbécil con los que le ríen las gracias, ningunee a los funcionarios con ese odioso “usted no sabe quién soy” y ahora amague, torera ella, con presentarse a la alcaldía de Madrid.

¿Y los nuevos? Los mismos tics, la misma arrogancia, la misma soberbia, el mismo desprecio por los que piensan distinto. Será que la opinión libre escuece tanto en este País, acostumbrado a los adoctrinamientos, a las catequesis y al griterío.

Yo quería escribir sobre otra cosa hoy. Sobre los amigos que dejé en Madrid, sobre cierto libro que me recomendó Pedro de Paz que me he aprestado a leer, de la cervecería La Gloria charlando con Galindo y Marta de autores japoneses, de libros y de medios. Quería comentar cierta frase que dejó caer en mí Berna en la mesa Nosotros los Muertos. Quería, en definitiva, lanzar una bocanada de poesía lírica desde la basculante cafetería del AVE a 320 km por hora camino a Barcelona y mencionar el último libro de Zepeda.

Pero ya ven ustedes; me atrapó el misterio de los minutos que pesan como horas en los rostros del telediario. Y ahora, lo único que puedo hacer es mirar este mediodía de domingo, escuchando a Gardel: Todo es mentira…

No me lo tengan en cuenta. Prometo apagar antes el entendimiento la próxima vez.

martes, 28 de septiembre de 2010

A las puertas de la Huelga


Ya nada es como antes, lo sabemos. Ni siquiera las huelgas. A las puertas de un parón que debería servir para hacer reaccionar al gobierno, veo y palpo el desencanto entre los trabajadores.

Ya no estamos enfadados, nuestra capacidad de indignación está machacada después de tres años muy duros. Simplemente tenemos miedo, estamos desanimados, pensamos en nuestros hijos, en cómo pasaremos el mes, en qué comeremos mañana. Las proclamas sindicales llegan tarde. No creemos en ellos, nos han traicionado. Tampoco creemos en los políticos, nunca fueron de los nuestros. Leemos la prensa, escuchamos a los rufianes a sueldo de la opinión "pública" y sólo sentimos rabia, impotencia y soledad. Nos han pasado por encima los zapateros, rajoys, montillas, mas, botín, etc...Y vemos cómo nada va a cambiar a partir de mañana.

Pero desde aquí quiero rebelarme contra esta realidad que nos aplasta. Quiero decir que las cosas que siempre nos importaron nunca estuvieron en manos de esos especuladores y vendidos. Siguen en nuestro poder: el amor de los nuestros, la fe en nosostros mismos, la esperanza, la lucidez, nuestros amigos, nuestros padres, nuestros hijos. No estamos solos aunque quieran aislarnos y convencernos de que "esto es lo que hay". Mirad bien: a nuestro alrededor hay un montón de manos que entrelazan sus dedos para protegernos. Siempre hay un vecino que te ayudará, un amigo que se preocupará por tí, que te dará cobijo y fe, que te ayudará a luchar, a seguir adelante.

Cuando esto pase, que pasará, no olvidemos la lección: otra vida es posible, es necesaria. Tenemos que aprender a quitarnos las cadenas de banqueros y políticos, créditos, hipotecas, vacaciones y absurdidades que ya no necesitamos. Volveremos a valorar a nuestros mayores, a nuestros conocidos, el valor del trabajo, de pensar sin ver tanta televisión, ya no creeremos a pie juntilla lo que nos digan los periódicos, pensaremos muy bien a quién votar para que nos represente, pensaremos muy bien qué consumir y qué se hace con nuestro dinero, qué clase de mundo dejaremos a nuestros hijos, cuidaremos el medio ambiente. Volveremos a ser felices con menos, y eso nos liberará, ya no podrán seguir con su pie en nuestro cuello porque no necesitaremos más lo que nos ofrecen.

Con este deseo inicio mi blogg, aunque muy pocos me creerán. Con la esperanza de que después de esta huelga, realmente algo empiece a cambiar en nuestro interior.

Buenas noches, y suerte.

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